Perogordo
es el alma gemela de Torredondo, del que dista, en línea
recta (LR), 2,5 km.
Dos
caras de una misma moneda cuyo propietario histórico,
mantenido durante cinco siglos, ha sido la poderosa familia
de los Árias Dávila de la que procede el Conde
de Puñonrostro.
Así
figura desde 1450. Jurisdiccionalmente ha pertenecido como anejo
al pueblo de Madrona, del que dista 4 km. (LR), y, en muchos
casos, sus habitantes procedían de este último,
con el que siempre hubo un intercambio de población,
hecho que comparte asimismo con la localidad de Torredondo.
Hay
que reseñar la circunstancia de que su término
municipal llega hasta la misma ciudad de Segovia, como podemos
ver en el mapa de GoogleMaps que se reproduce.
Entre
los muchos elementos comunes que comparten estas tres localidades,
también encontramos otro que se refiere a la propiedad
de la tierra.
En
ellas poseían y explotaban importantes haciendas las
distintas instituciones religiosas de la ciudad de Segovia:
Cabildo Catedralicio, obispado, conventos de frailes, de monjas
y todas las parroquias de la ciudad. Su posesión de una
gran hacienda de tierras de labor y de viñedos permaneció
hasta la desamortización de Pascual Madoz.
La
estructura de la propiedad actual no es muy distinta, ya que
una sola familia posee casi la totalidad del término.
Esta
familia es la que ha de soportar las distintas expropiaciones
de la la ciudad de Segovia cuando necesita ciertas expansiones:
el Hospital General, la Residencia Asistida, centro de tratamiento
de residuos, etc..
En
el año 1971, por iniciativa del entonces gobernador civil
Adolfo Suárez, se decretó su anexión forzosa
e inapelable en el Ayuntamiento de Segovia en calidad de barrio,
junto con los hasta entonces pueblos de Fuentemilanos, Zamarramala,
Revenga, Hontoria y Madrona, así como de sus anejos,
barrios, caseríos y casas agrícolas.
Con
ello se pretende dotar a la ciudad de los recursos de los que
carece, fundamentalmente el del suelo.
La
expansión no afectó a lugares como La Lastrilla,
ya prácticamente integrada en la ciudad, pero que mantiene
su Ayuntamiento, ni a otras localidades más cercanas
como Palazuelos, San Cristóbal, Tabanera, Espirdo o La
Granja de San Ildefonso, entre otras.
Esta
situación jurídica, originada en plena dictadura
y, por tanto, de forma unilateral, sin ningún tipo de
consulta ni contraprestación respecto a todos los afectados,
aun no ha sido revisada democráticamente desde el marco
democrático que ofrece la Constitución actual,
por lo que se mantiene tal cual hasta el día de hoy.